Discurso del presidente del Gobierno en el encuentro con representantes del tejido productivo español sobre la respuesta a la amenaza arancelaria

3.4.2025

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La Moncloa

INTERVENCIÓN DEL PRESIDENTE DEL GOBIERNO

Buenos días y bienvenidos a todos y a todas. Gracias a los medios de comunicación por atender esta comparecencia y gracias también a las vicepresidentas, a los ministros y ministras que me acompañan y a los representantes de los empresarios, de los sindicatos, de la economía social que veo hoy en esta sala.

Quisiera empezar por una afirmación, después de lo visto ayer, y es que vivimos en una época marcada por el regreso de eso que los economistas llaman el pensamiento de "suma cero". Estamos rodeados de personalidades que creen que la vida es una batalla sin cuartel en la que las ganancias de unos significan las pérdidas de otro. Quienes piensan así intentan convencernos de que mejorar la dignidad laboral y salarial de los trabajadores y trabajadoras es contrario al interés empresarial. Nos dicen que luchar contra el cambio climático frena el crecimiento económico, que la llegada de migrantes es mala para el interés general, que apoyar las políticas sociales es contraproducente para el desarrollo económico. Nos dicen que si las mujeres ganan poder, estatus, los hombres lo van a perder automáticamente e insisten en que la prosperidad de otros es incompatible con la del nuestro.

Hay que reconocer que esta forma de pensar conecta bien con nuestras emociones, porque es intuitiva, es primaria y puede llegar a ser correcta en contadas ocasiones.
Pero la ciencia y la historia si algo nos han demostrado es que en la inmensa mayoría de los casos es falsa y dañina. La experiencia y los datos nos enseñan que el desarrollo económico y la abundancia nacen más de la cooperación que de la confrontación y muestran que los mejores momentos de la humanidad han sido aquellos en los que los intercambios y la solidaridad se han impuesto a la autarquía y, por tanto, al egoísmo. Que las sociedades crecen cuando se abren, en definitiva, y se empequeñecen cuando se cierran.

Esta constatación fue lo que nos llevó a construir el Estado del bienestar o los Estados del bienestar en muchísimos países de Europa tras finalizar la Segunda Guerra Mundial, a crear eso que hemos llamado el orden multilateral basado en el libre comercio y la colaboración multilateral entre las naciones, a establecer un profundo vínculo económico y social, también cultural y científico, entre Europa y Estados Unidos.

Un vínculo que nos ha permitido a estas dos regiones, nada más y nada menos que triplicar nuestra renta per cápita. Producir innovaciones científicas y tecnológicas que habrían parecido imposible si se lo hubiéramos contado a nuestros abuelos. Generar nada más y nada menos cada día más de 4.400 millones de euros en intercambios. 4.400 millones de euros al día en intercambios.

Y, aun así, y a pesar de estos innegables beneficios, la administración estadounidense ha decidido atacar de forma, y quiero subrayarlo, unilateral, este vínculo, desplegando, como saben ustedes, un paquete de aranceles absolutamente sin precedentes, del 25% para nuestros automóviles y del 20% para prácticamente todos los productos que se importan desde la Unión Europea. Volver, en definitiva, al proteccionismo del siglo XIX. Un proteccionismo, el del siglo XIX, que no es, a mi juicio, una manera inteligente de encarar los desafíos del siglo XXI en un mundo totalmente interconectado.

En todo caso, esta decisión creo que es contraria al espíritu de apertura y de colaboración que ha guiado las relaciones comerciales entre Estados Unidos, la Unión Europea y también el resto del mundo -porque son también otras partes del mundo las que han sido amenazadas con esta guerra comercial- durante estas últimas ocho décadas. Es contraria también a los intereses de millones de ciudadanos y ciudadanas y de empresas a ambos lados del Atlántico, también en Estados Unidos, que van a ver desgraciadamente mermado su poder adquisitivo, sus negocios dañados. Pero es que, además, es contraria -y esto es lo que me gustaría subrayar-, a la verdad porque no es cierto que la Unión Europea aplique aranceles del 39% a Estados Unidos. No es cierto. De hecho, si miramos bien las cifras la Unión Europea solo aplica aranceles de en torno al 3%, dependiendo de los casos. Por tanto, no es el 39%, es del entorno del 3%.

Y no es verdad que nuestra relación comercial esté desequilibrada. No hablo de España, que lo saben ustedes mucho mejor que yo. La balanza comercial entre la Unión Europea y Estados Unidos en bienes y servicios está prácticamente a la par.

Los aranceles anunciados por el presidente Trump, por tanto, no son recíprocos.
Su supuesta reciprocidad, a mi juicio, es solo una excusa para castigar países, aplicar un proteccionismo estéril y recaudar para tratar de mitigar el déficit que está causando una política fiscal, a mi juicio, más que cuestionable. Por tanto, nadie se va a beneficiar de esto. Nadie. La guerra comercial afectará a todo el mundo, también a Europa, pero más va a afectar a quien la ha provocado.

Por eso nuevamente le pedimos al presidente Trump que recapacite, que se siente en la mesa de negociación con la Unión Europea y también con el resto del mundo. La mano de Europa -he tenido ocasión de poder hablar con la presidenta Von der Leyen; también con el comisario de Comercio, Maroš Šefčovič- está tendida. Lo va a estar siempre, porque el pueblo estadounidense, más allá de los gobiernos, es un pueblo amigo, es un pueblo aliado. Pero eso no significa que vayamos a quedarnos de brazos cruzados. La Unión Europea deberá reaccionar, como hemos defendido siempre desde el Gobierno de España, con proporcionalidad, con unidad y con la fortaleza que nos da el ser, como somos, un bloque comercial extraordinario, el primer bloque comercial del mundo.

Para ello, Europa, ¿qué es lo que debe hacer? Lo que le hemos planteado a la Comisión Europea es que, en primer lugar, lo que debe hacer es acelerar la integración del mercado único en ámbitos que tienen que ver con la regulación, los servicios digitales o los flujos financieros.

En segundo lugar, Europa debe ampliar y diversificar sus vínculos comerciales con el resto del mundo siguiendo ese principio, que ya defendimos durante la Presidencia española de la Unión Europea allá por el año 2023, de la autonomía estratégica abierta.

Y, finalmente, Europa debe desplegar un paquete de contraaranceles y otras medidas de seguridad económica y de autonomía estratégica abierta, que la Comisión Europea y los Estados miembros llevamos meses preparando y que entrarán en vigor en los próximos días y semanas si las negociaciones fracasan.

Evidentemente corresponde a la presidenta de la Comisión, a la presidenta Von der Leyen, dar a conocer los detalles de esa respuesta. Algo que hará cuando llegue el momento.

Pero quiero que los ciudadanos y las ciudadanas, los trabajadores y las empresas españolas sepan que estas medidas de respuesta han sido diseñadas pensando en defender sus intereses. Y quiero que sepan también que el Gobierno de España no va a esperar a ver qué ocurre en los próximos días y en las próximas semanas. Vamos a responder, como hemos hecho siempre, de forma anticipatoria, para estar preparados. Y como saben, ayer tuve ocasión de poder reunirme con los agentes sociales, a los cuales agradezco su presencia lógicamente aquí, pero también agradezco su sentido de Estado y su compromiso de país en las distintas crisis que hemos tenido que gestionar conjuntamente.

A partir de ello, les comunico que hoy mismo vamos a desplegar nuestro plan, que hemos llamado Plan de Respuesta y Relanzamiento Comercial, diseñado para mitigar los impactos negativos de esta guerra comercial iniciada por la administración Trump, y tejer un escudo que proteja nuestra economía. De modo que, si la tormenta se acaba desatando, España cuente con un doble paraguas: el paraguas europeo y el paraguas español.

Este plan va a movilizar un total de 14.100 millones euros, de los cuales 7.400 millones de euros son de nueva financiación y otros 6.700 millones de euros se van a emplear de instrumentos ya existentes para impulsar distintas medidas y los vamos a articular en dos grandes pilares.

El primero de ellos es ayudar y proteger a las empresas y al empleo que podría verse afectado por estos nuevos aranceles. Nuestros trabajadores y trabajadoras, nuestras empresas, son el motor de nuestra prosperidad y por eso tenemos vamos de nuevo a defenderlos. Y para ello ¿qué vamos a hacer? En primer lugar, vamos a poner en marcha dos líneas de avales y de financiación intermedia de eso que conocen en términos coloquiales como un banco público, el ICO, dotadas con 6.000 millones de euros para facilitarles el acceso a financiación y satisfacer sus necesidades de circulante. En segundo lugar, lo que vamos a hacer es impulsar un fondo, un fondo de apoyo a la inversión industrial productiva, dotado con 200 millones de euros para dar préstamos y participación en capital para modernizar o instalar nuevas plantas productivas. Y punto tres Lo acabamos de aprobar en el último Consejo de Ministros. Vamos a ejecutar durante este año el nuevo Plan Moves, con 400 millones de euros, que servirá de estímulo al sector del automóvil y a su vez nos va a permitir continuar avanzando en la transición ecológica.

Al mismo tiempo, vamos a tomar varias medidas para proteger a los trabajadores y trabajadoras. Lo primero es lo que he dicho antes. Ayer constituimos la mesa de Diálogo Social con patronal y sindicatos para dar seguimiento y atender las necesidades de los colectivos y los sectores afectados.

En segundo lugar, el ministro de Economía, Carlos Cuerpo, va a convocar de manera inmediata la Conferencia Sectorial de Comercio para trabajar estrechamente con los homólogos de los gobiernos autonómicos mientras dure el conflicto comercial. Es evidente que el impacto territorial puede existir de manera asimétrica, pero tenemos que estar también con los gobiernos autonómicos trabajando codo con codo.

Y, en tercer lugar, el ministro de Economía realizará una ronda de consultas con los grupos parlamentarios y comparecerá en el Congreso de los Diputados para compartir información y dar cuenta de las distintas medidas que se vayan adoptando.

Finalmente, activaremos, gracias a la reforma laboral, ese mecanismo red que permitirá mantener plantillas y ayudar a los empleados de las empresas más golpeadas por la guerra comercial hasta que su actividad se recupere. De una forma parecida a como actuaron los ERTE durante la pandemia y durante las crisis que durante estos años hemos tenido que gestionar.

Me gustaría dirigirme en este punto de manera mucho más directa a los ciudadanos, porque es cierto que hubo una época en la que el Gobierno de España fue indolente ante las crisis. Una época marcada por dogmas neoliberales del sálvese quien pueda, en la que cuando venían los problemas, el Ejecutivo lo que hacía era ponerse de perfil y se limitaba a decirle a los agricultores, a los empresarios, a la industria, a los trabajadores, a los ciudadanos en general, que tenían que apañárselas solos y aplicar eso que algunos llaman ahora, como hemos visto en los medios de comunicación, resignación cristiana.

Pero esa época pasó y desde que estamos en el gobierno las cosas son muy distintas. Este gobierno está presente, asume su responsabilidad, usa todos los recursos del Estado para proteger y ayudar a la gente. Lo hicimos durante la pandemia. Lo volvimos a hacer durante la espiral inflacionaria. Lo hicimos durante las danas, ahí está la dana de Valencia, y lo vamos a volver a hacer ahora; nuestros ciudadanos y nuestras empresas, nuestros agricultores y nuestras industrias, pueden estar seguros de ello.

Lo hicimos y, además, los resultados son bien tangibles para todos y para todas. La economía española crece con fuerza -es la que crece con más fuerza-, al igual que el empleo, y si algo baja es la inflación y la desigualdad, que es el verdadero caballo de batalla para el Gobierno de España.

Por tanto, el objetivo -señoras y señores, ciudadanos en general- es superar este golpe, es lograr que la sinrazón de algunos líderes no la acaben pagando las mayorías sociales de siempre. Pero también es salir más fuerte de ella; aprovechar, por tanto, esta guerra comercial que ya ha empezado, al margen de los acuerdos que se puedan alcanzar durante los próximos días y semanas, para dar a nuestro tejido productivo un nuevo impulso modernizador y también de internacionalización.

Por eso, el segundo pilar, además de la protección a las empresas y a los trabajadores, va de eso. El segundo pilar del Plan de Respuesta y Relanzamiento Comercial se va a centrar en reorientar nuestra capacidad productiva y en relanzar en el nuevo contexto global, siempre bajo el prisma de esa autonomía estratégica abierta que llevamos defendiendo en España y desde Europa desde hace años.

Para ello, ¿qué vamos a hacer? Bueno, les comunico que vamos a recanalizar 5.000 millones de euros del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia para aquellas industrias y empresas cuya actividad pueda verse mermada por este shock arancelario, y que puedan transformar y reorientar sus capacidades productivas hacia nuevos sectores con alta demanda. Por ejemplo, estoy pensando en la industria del automóvil -evidentemente sobre todo a la industria de los componentes- que puede ayudar a otros sectores en los que Europa va a invertir durante los próximos años muchos recursos económicos.

Y, al mismo tiempo, vamos a ayudar a nuestras empresas a encontrar nuevos mercados y ampliar sus exportaciones. Primero lo vamos a hacer con 2.000 millones de euros en seguros de crédito y coberturas de riesgo a la exportación. En segundo lugar, lo vamos a hacer con 500 millones de euros para la internacionalización de las pequeñas y medianas empresas; que es creo que uno de los elementos de mayor orgullo que podemos tener durante estos últimos siete años, ver cómo la pyme se ha internacionalizado, ha buscado mercado fuera de nuestras fronteras. Y, tercero, con un plan específico del ICEX que va a ayudar a los sectores afectados por el nuevo escenario comercial a afianzar su posición en Estados Unidos, porque queremos mantener nuestra presencia en Estados Unidos y acceder a nuevos mercados. Por tanto, proteger y relanzar nuestras relaciones comerciales y nuestra economía. Esas son las dos acciones que definen el Plan de Respuesta y Relanzamiento Comercial que el Gobierno de España ha venido trabajando durante estas últimas semanas.

Para articular todas estas medidas y garantizar, por tanto, su buena ejecución, les informo que vamos a crear una Comisión Interministerial para la Respuesta y el Relanzamiento Comercial, que presidirá el ministro del ramo, el ministro Carlos Cuerpo.

Por tanto, el diálogo va a ser fundamental. El diálogo social, el diálogo también territorial, el diálogo dentro del Gobierno con esa Comisión Interministerial, el diálogo parlamentario -porque habrá medidas que tengamos que llevar al Congreso de los Diputados- y también, y esto es muy importante, el diálogo con las instituciones comunitarias, es decir, con la Comisión Europea.

Porque lo que tenemos que hacer es eso, es maximizar los resultados de todo este ingente esfuerzo y, para ello, vamos a pedir también a la Comisión Europea que adopte una serie de medidas de urgencia a nivel europeo. Creo que la primera de las medidas que tiene que tomar es la activación de un marco especial de Ayudas de Estado que dote de mayor flexibilidad a las medidas de apoyo que podamos emprender los distintos gobiernos a escala nacional. Segundo, se tiene que crear un Fondo de Ayuda a los sectores afectados, que tiene que ser financiado por la recaudación de los aranceles comunitarios. Tercero, la revisión de algunas normas comunitarias para apoyar a los sectores que se van a ver afectados por estos aranceles. Y cuarto, pediremos lógicamente a la Comisión Europea -también a los Estados miembro- que aceleremos al máximo los trabajos para lograr la ratificación de un acuerdo tan importante -en esta coyuntura aún más- como es el acuerdo entre la Unión Europea y el Mercosur. Un puente con nuestros países hermanos de América Latina que hoy yo creo que es más necesario -si cabe- que nunca.

Por tanto, en total el Gobierno de España va a movilizar 14.100 millones de euros, de los cuales 7.400 millones de euros son nuevos recursos financieros y comerciales; y vamos a aprovechar los 6.700 millones de euros de instrumentos ya existentes para responder a esta guerra comercial que nadie, salvo una persona, quiere. Lo haremos desde hoy mismo y lo vamos a hacer de forma preventiva para proteger a nuestras empresas y trabajadores, para dar certidumbre entre tanta incertidumbre y, también, para anticipar los impactos arancelarios que, por desgracia, ya dominan el horizonte. Pero también, por qué no decirlo, para aprovechar esta crisis comercial, como hemos hecho durante estos últimos años y dar un nuevo impulso de modernización, aperturista, a la economía española.

Esto es lo que venimos haciendo desde el año 2018. Y como hemos hecho en pasadas crisis, trataremos de ver dónde otros ven el obstáculo, una oportunidad para la transformación y el progreso de nuestra economía, para hacernos más fuertes ante la adversidad y por tanto, para mejorar a pesar de los retos que tenemos en el horizonte.

Es evidente que no puedo ni pretendo, no está en mi ánimo, maquillar la situación de las cosas. La situación es compleja, es difícil. La guerra comercial abierta por el presidente Trump es una pésima noticia para el mundo. Lo es también para Estados Unidos y, por supuesto, también lo es para Europa y, en consecuencia, también para España.

Europa, si miramos al este y al oeste, ya estaba recibiendo ataques híbridos. Desde el este por parte de una Rusia cada vez más beligerante con el proyecto europeo y ahora se suma a ese ataque comercial proveniente del oeste.

Nadie, tampoco España ni, por supuesto, Europa, vamos a ser inmunes a estos impactos. Pero esto no significa que vayamos a dejar de crecer, ni tampoco avanzar, ni mucho menos.

Los agoreros llevan años profetizando el fin de nuestra prosperidad, minusvalorando la capacidad de resiliencia de la economía española, del empresariado y de los trabajadores españoles, diciendo que la recesión, que la escasez estaban a la vuelta de la esquina. Se equivocaron entonces y se van a volver a equivocar ahora. Porque lo cierto es que la España de hoy nada tiene que ver con la España de hace dos décadas o de hace una década.

Hoy tenemos una economía robusta, una economía dinámica, una economía abierta que crece cuatro veces más que la media europea, que atrae empresas, inversión extranjera como nunca, que registra los mejores datos de empleo de los últimos 17 años, con paz social y que tenemos una España que influye en el ámbito internacional, con un peso específico en la Comisión Europea, también en los debates europeos y, por supuesto, también en el Banco Europeo de Inversiones, como no habíamos tenido nunca. Y unos vínculos diplomáticos y comerciales en Latinoamérica, en África, en Oriente Medio, en Asia, en otras muchas partes de la geografía del planeta.

Voy concluyendo, y me gustaría hacer un apunte personal. Porque a lo largo de estos siete años al frente del Gobierno he tenido que enfrentarme a decisiones muy difíciles, ante crisis absolutamente inimaginables para todos y cada uno de los españoles y españolas que estén siguiendo esta comparecencia. La pandemia de la COVID 19, la invasión de Putin a Ucrania y sus efectos sobre los precios, las emergencias climáticas, ahora una guerra comercial.

Y siempre las he afrontado con la misma actitud. Primero, con espíritu de equipo, y por eso quiero dar las gracias al extraordinario Consejo de Ministros y Ministras, con el que comparto el honor de presidir el Gobierno de España.

En segundo lugar, con vocación de diálogo, acordando y no imponiendo, como sucedió en el pasado, gracias al compromiso fundamentalmente de los agentes sociales y también de aquellos grupos parlamentarios y gobiernos autonómicos y locales que arriman el hombro ante los desafíos sobrevenidos como es este.

En tercer lugar, con mirada larga, porque tenemos que ver oportunidades donde otros ven solo obstáculos para España y también para Europa.

Y, finalmente, con compromiso social, protegiendo a la mayoría de la sociedad de españoles y españolas. A la clase media y trabajadora que es a la que servimos. A nuestras empresas. A nuestras industrias. A nuestros autónomos. A nuestra economía social.

Por tanto, eficiencia y equidad en las respuestas a las sucesivas crisis que hemos ido afrontando.

Y pese a las dificultades sobrevenidas, los resultados son visibles para quien quiera verlos. Crecemos y creamos empleo con fuerza. Controlamos la inflación y bajamos los niveles de desigualdad. Modernizamos nuestra economía y nos abrimos al mundo como no hemos estado en la historia.

Hoy, en estos tiempos de incertidumbre, yo creo que España es un valor seguro a ojos de los mercados, a ojos también de otros países y a ojos de los ciudadanos de todo el planeta.

Por eso estoy convencido de que vamos a superar esta crisis injusta e injustificada en la que algunos han decidido meter al mundo. Y les anuncio, además, que lo vamos a hacer, como ha dicho el vídeo, sin renunciar a nuestros valores, a los valores europeos, a los valores que vienen incardinado en nuestra Constitución.

Porque estamos convencidos, además, de que cuestiones como la justicia social, como la cohesión territorial, como la igualdad y la diversidad ahora puestos en solfa por parte de algunos, la sostenibilidad medioambiental o la cooperación y la solidaridad entre naciones, no son lastres para nuestra economía. Al contrario, son los pilares que sustentan esa competitividad económica y los rasgos que nos definen como país.

Por eso no vamos a dejarnos arrastrar por el pensamiento de suma cero, por esa forma de ver el mundo, guiada por el miedo, la desinformación y también el cortoplacismo. Nosotros lo que vamos a hacer es defender nuestros intereses. Vamos a proteger a nuestras empresas y trabajadores con todos los medios del Estado, de la mano de los agentes sociales y con la Unión Europea.

Pero al mismo tiempo, vamos a seguir apostando por un reparto justo de la riqueza, por la sostenibilidad medioambiental y por la igualdad entre hombres y mujeres.

Vamos a seguir trabajando por la integración europea, defendiendo el multilateralismo, abriéndonos al mundo, buscando nuevos socios que respeten nuestros intereses y también compartan nuestros valores.

Porque como dice la campaña que hemos lanzado hoy, nuestros valores no están en venta, pero nuestros productos y servicios, por supuesto que sí.

El Gobierno de España va a trabajar desde estos principios, con estos objetivos y desde aquí le pido a todos los grupos parlamentarios que los compartan, que se sumen, que trabajemos codo con codo con el Gobierno de España y con el resto de instituciones, con los agentes sociales primordialmente, porque este ataque arancelario de la administración estadounidense no distingue entre amigos y enemigos, no distingue entre amigos y enemigos, no discrimina por ideología o balanza comercial, va contra todos y contra todo, contra todos y contra todo.

Por eso es esencial que en este tema no haya divisiones impostadas, ni tampoco cálculo político. Si queremos superar este desafío, pues tenemos que ir todos a una. En España y en Europa, defendiendo lo que es nuestro, como lo que somos: un gran país en un gran continente.

Gracias.

(Transcripción editada por la Secretaría de Estado de Comunicación)